miércoles, 15 de abril de 2015

Micro Reseña 106: "¡Satanismo!", de Curtis Garland


¡Satanismo!, de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror nº151, Barcelona: Bruguera, enero de 1976. Portada de Rafael Cortiella).

Prólogo: El periodista Howard Kyle está en algún lugar de la antigua Mesopotamia, en medio del desierto, y se encuentra con una especie de amuleto que le trae recuerdos de algo que pasó (¿un exorcismo, acaso?) Fin del prólogo.
Ahora, Kyle está de vuelta en USA y recoge a una autoestopista jovencita y guapetona que, curiosamente, es la chica a la que busca toda la policía habida y por haber más el FBI, pues la acusan de un brutal asesinato. Pero como Kyle es un excéntrico y un tipo muy intuitivo, la deja subir abordo de su coche aunque sabe que se trata de la fugitiva. "Kyle es así de majo y de inconsciente", piensa un poco reflexivo lector.
Kyle va de camino a un refugio en la montaña, en plan vacacional. Allí lo espera un matrimonio de amigos suyos, y a lo mejor lo de llevar a la chica asesina es un problema... pero no, qué va. Los anfitriones son gente muy maja y, además, la señora (que podría ser más problemática, por cotilla), ha tenido un conveniente accidente (acaso satánico) que la ha dejado medio ciega por un tiempo...
También de forma muy conveniente, la montaña queda incomunicada por diversos fenómenos naturales (¿o serán sobrenaturales?) que impedirán que la policía pase por allí a dar la barrila. Y como por allí sólo vive un tipo con una jovencita (se trata de los típicos misántropos misteriosos que jamás hablan con nadie y que son tan discretos que cualquiera diría que son parientes de Drácula o algo así), pues la diversión para el exorcista dominguero Kyle y su proto-novieta psycho-killer está asegurada.
Y lo mismo vale para el lector, sobre todo si tenemos en cuenta que, en realidad, esta novelita es en realidad una curiosa y un tanto estrambótica -y diríamos que osada- versión de El exorcista de William Peter Blatty (o más bien, de la película de William Friedkin de 1973), en la que Juan Gallardo sustituye a nuestro querido Pazuzu por Marduk (ambos son sumerios y por tanto, intercambiables), introduce hippies satanistas, asesinas psicópatas en apuros, y escenas de posesión con hedores y humores calcados de los que se ven en la película...
Es muy difícil escribir una historia más terrorifíca que El exorcista, y más todavía si uno parte de la idea de que la historia "se tiene que parecer a la película". Así que, yo creo que Juan Gallardo no lo intentó y optó por la diversión pura y dura, de la cual creo que hemos dejado constancia en las líneas anteriores. Si a eso añadimos el ¡SPOILER! del final, que consiste en que

¡SPOILER GORDO!

 el exorcista se casa con la posesa, pues... ya ven ustedes: difícil de superar, ¿verdad?

ÍTEM MÁS: Garland escribió previamente otra novela sobre el mismo tema: Los exorcistas, publicada en Selección Terror nº80 (obrita que en mi mente será siempre "la del pollo demonio en la portada"). Hablaremos de ella próximamente.

(Otra reseña de esta misma novela, en el blog BOLSILIBROS de nuestro amigo y compañero Juan Castillo).



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